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El Regreso del Sol
Coles
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El Regreso del Sol in Vernon, BC
Current price: $2.99

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"Dile al helicóptero que se vaya -dijo la líder guerrillera. Él la reconoció, era Ernesta Arnel, uno de los "más buscado". Llevaba el pelo pómulos denotaban su ascendencia tribal. En otras circunstancias la hubiese encontrado atractiva, pero bajo ese uniforme verde y rodeada por un cinturón de armas, le parecía difícil. Él sabía que ella llevaba luchando en la selva durante doce años.
Ella lo observaba; lo encontraba hermoso. Sus rasgos indígenas estaban intrincados por ojos pequeños oscuros, cejas gruesas y cabello corto al estilo militar.
Entre el calor y la coca, se dio cuenta que ella le coqueteaba. Ella no había intimado con un hombre en meses. Su vida en la guerrilla había significado vivir entre los olores de cadáveres y sangre fresca, comer a la intemperie y tener un cuarto desaliñado. Su vida se medía en muertes, eso bien lo sabía y comenzaba a cuestionárselo, ¿cuántos tenía que matar para tener éxito?.
“Eterna Revolución”, su líder solía decir, pero algo en ella anhelaba la estabilidad de un hogar, como había sido en su propia choza años atrás. Ella le miró a los ojos y vio en él la misma necesidad"
"Dile al helicóptero que se vaya -dijo la líder guerrillera. Él la reconoció, era Ernesta Arnel, uno de los "más buscado". Llevaba el pelo pómulos denotaban su ascendencia tribal. En otras circunstancias la hubiese encontrado atractiva, pero bajo ese uniforme verde y rodeada por un cinturón de armas, le parecía difícil. Él sabía que ella llevaba luchando en la selva durante doce años.
Ella lo observaba; lo encontraba hermoso. Sus rasgos indígenas estaban intrincados por ojos pequeños oscuros, cejas gruesas y cabello corto al estilo militar.
Entre el calor y la coca, se dio cuenta que ella le coqueteaba. Ella no había intimado con un hombre en meses. Su vida en la guerrilla había significado vivir entre los olores de cadáveres y sangre fresca, comer a la intemperie y tener un cuarto desaliñado. Su vida se medía en muertes, eso bien lo sabía y comenzaba a cuestionárselo, ¿cuántos tenía que matar para tener éxito?.
“Eterna Revolución”, su líder solía decir, pero algo en ella anhelaba la estabilidad de un hogar, como había sido en su propia choza años atrás. Ella le miró a los ojos y vio en él la misma necesidad"


















