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Ciego: Antologia de Ti
Coles
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Ciego: Antologia de Ti in Vernon, BC
By None
Current price: $31.60

Coles
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"Por tanto, si tu ojo derecho te fuere ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti..." Mateo 5:29 Desde tiempos antiguos, la ceguera natural o inducida ha sido catalizador de profundas inquietudes provenientes de enormes escritores: Homero y Borges, por citar dos ejemplos. Ciego, un ejercicio de interioridad y exterioridad, viaje a través de nuestras contradicciones, nos recuerda cómo el sabio Demócrito se arrancó los ojos, obteniendo la lucidez pero pagando con la vista, suerte del dios Odín y el atormentado Edipo. Carlos, tan ecléctico como uno de sus destinatarios, ilumina con versos, oscuros escondrijos, morada natural de los demonios, en busca de su propio exorcismo; como herencia de la tradición demoníaca, Lucifer, el portador de luz, etimológicamente, ilumina. Ciego es entonces fosforescencia hecha poesía. Carlos convierte una de sus carencias en antítesis de la imposibilidad, transmuta un estado de indefensión en oportunidad de crecimiento. Sus poemas navegan entre el misticismo y la carnalidad, van de la herética a la reivindicación. La ceguera obliga a transitar en el presente, a no darse el lujo del descuido, a confiar poco a poco en los demás, pero sobre todo a confiar en uno mismo. Ciego es un texto donde la verdad propia se nos muestra sin sus velos, un libro donde esa verdad también es el no olvido. "Podemos pensar que Homero no existió pero que a los griegos les gustaba imaginarlo ciego para insistir en el hecho de que la poesía es ante todo música... que lo visual puede existir o no existir en un poeta." Jorge Luis Borges Alejandra Rodríguez M.
"Por tanto, si tu ojo derecho te fuere ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti..." Mateo 5:29 Desde tiempos antiguos, la ceguera natural o inducida ha sido catalizador de profundas inquietudes provenientes de enormes escritores: Homero y Borges, por citar dos ejemplos. Ciego, un ejercicio de interioridad y exterioridad, viaje a través de nuestras contradicciones, nos recuerda cómo el sabio Demócrito se arrancó los ojos, obteniendo la lucidez pero pagando con la vista, suerte del dios Odín y el atormentado Edipo. Carlos, tan ecléctico como uno de sus destinatarios, ilumina con versos, oscuros escondrijos, morada natural de los demonios, en busca de su propio exorcismo; como herencia de la tradición demoníaca, Lucifer, el portador de luz, etimológicamente, ilumina. Ciego es entonces fosforescencia hecha poesía. Carlos convierte una de sus carencias en antítesis de la imposibilidad, transmuta un estado de indefensión en oportunidad de crecimiento. Sus poemas navegan entre el misticismo y la carnalidad, van de la herética a la reivindicación. La ceguera obliga a transitar en el presente, a no darse el lujo del descuido, a confiar poco a poco en los demás, pero sobre todo a confiar en uno mismo. Ciego es un texto donde la verdad propia se nos muestra sin sus velos, un libro donde esa verdad también es el no olvido. "Podemos pensar que Homero no existió pero que a los griegos les gustaba imaginarlo ciego para insistir en el hecho de que la poesía es ante todo música... que lo visual puede existir o no existir en un poeta." Jorge Luis Borges Alejandra Rodríguez M.



















