
Choice Made Simple!
Too many options?Click below to purchase an online gift card that can be used at participating retailers in Village Green Shopping Centre and continue your shopping IN CENTRE!Purchase HereHome
Agentes, economía e hibridación cognitiva: el nuevo paradigma tecnológico
Coles
Loading Inventory...
Agentes, economía e hibridación cognitiva: el nuevo paradigma tecnológico in Vernon, BC
By None
Current price: $1.99

Coles
Agentes, economía e hibridación cognitiva: el nuevo paradigma tecnológico in Vernon, BC
By None
Current price: $1.99
Loading Inventory...
Size: Kobo eBook
*Product information may vary - to confirm product availability, pricing, shipping and return information please contact Coles
El momento en que la herramienta empieza a pensar
Durante décadas, la relación entre los seres humanos y la tecnología digital siguió una lógica implícita pero omnipresente: la del instrumento. El software era, en esencia, una prolongación de la voluntad humana. El usuario concebía una acción, la traducía en gestos —clics, comandos, formularios—, y el sistema respondía ejecutando con precisión aquello que se le había ordenado. La computadora era poderosa, veloz e incansable, pero carecía de iniciativa propia. Era, como el martillo o el bisturí, una herramienta: un objeto sin agencia al servicio de un sujeto con ella.
Este modelo ha comenzado a fracturarse. No de manera abrupta, no con la dramática ruptura que habitualmente acompaña a las revoluciones tecnológicas en el imaginario popular, sino de forma gradual, casi subrepticia, en la manera en que cambian los paradigmas profundos: primero en los márgenes, luego en el centro. Lo que está emergiendo no es simplemente un software más capaz, sino un nuevo tipo de entidad tecnológica que no se limita a ejecutar instrucciones, sino que interpreta objetivos, descompone problemas, toma decisiones intermedias y actúa en el mundo de manera autónoma. A esta entidad la llamamos agente .
El presente ensayo parte de la convicción de que este desplazamiento no es meramente técnico. Cuando una tecnología deja de ser pasiva y adquiere la capacidad de actuar, interpretar y decidir, su impacto rebasa con creces el dominio de la ingeniería. Transforma la manera en que los seres humanos trabajamos, pensamos, nos relacionamos con el conocimiento y, en última instancia, la manera en que nos concebimos a nosotros mismos como sujetos. El paso del software al agente no es una actualización de versión: es un cambio de categoría ontológica.
El momento en que la herramienta empieza a pensar
Durante décadas, la relación entre los seres humanos y la tecnología digital siguió una lógica implícita pero omnipresente: la del instrumento. El software era, en esencia, una prolongación de la voluntad humana. El usuario concebía una acción, la traducía en gestos —clics, comandos, formularios—, y el sistema respondía ejecutando con precisión aquello que se le había ordenado. La computadora era poderosa, veloz e incansable, pero carecía de iniciativa propia. Era, como el martillo o el bisturí, una herramienta: un objeto sin agencia al servicio de un sujeto con ella.
Este modelo ha comenzado a fracturarse. No de manera abrupta, no con la dramática ruptura que habitualmente acompaña a las revoluciones tecnológicas en el imaginario popular, sino de forma gradual, casi subrepticia, en la manera en que cambian los paradigmas profundos: primero en los márgenes, luego en el centro. Lo que está emergiendo no es simplemente un software más capaz, sino un nuevo tipo de entidad tecnológica que no se limita a ejecutar instrucciones, sino que interpreta objetivos, descompone problemas, toma decisiones intermedias y actúa en el mundo de manera autónoma. A esta entidad la llamamos agente .
El presente ensayo parte de la convicción de que este desplazamiento no es meramente técnico. Cuando una tecnología deja de ser pasiva y adquiere la capacidad de actuar, interpretar y decidir, su impacto rebasa con creces el dominio de la ingeniería. Transforma la manera en que los seres humanos trabajamos, pensamos, nos relacionamos con el conocimiento y, en última instancia, la manera en que nos concebimos a nosotros mismos como sujetos. El paso del software al agente no es una actualización de versión: es un cambio de categoría ontológica.


















